domingo 31 de julio de 2011

viernes 29 de julio de 2011

jueves 28 de julio de 2011

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Propaganda contra grafiteros...
¿quién pone las cadenas a quién? Deja tus comentarios...

miércoles 27 de julio de 2011

Recomendando un blog


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias...

Llevando por título el blog, "El viaje de Ulises" su autor, el valenciano Nicolás Mengual, debiera empezar, claro, por el poema de Kavafis. Porque nuestra vida es un viaje a la Ítaca personal; porque lo mejor que podemos llevar con nosotros durante todo el trayecto es aquello que nos hace crecer como personas, como seres humanos; y porque al final del viaje seremos sólo aquello que hayamos sido capaces de aprender. Nicolás por su abuelo, maestro por vocación y por profesión, lleva toda la vida dedicado a la enseñanza desde los veintidos años. Dice él que con su blog "El viaje de Ulises" ha descubierto que no está solo y que el camino a su Ítaca personal está repleto de amigos que luchan por lo mismo que él. Comparto con él una red de blogs llamada Socialistas en Red donde decimos las cosas como socialistas, independientemente del carné o del no-carné que tengamos.

Sigan su blog aquí...
totalmente recomendable.

lunes 25 de julio de 2011

El objetivo

El atentado de Oslo es quizás más importante para Europa que los atentados de Al Qaeda, ya que es nuestro, es un ejemplo de nuestra violencia. Y demuestra que el miedo de los europeos a un cambio en su estatus mundial como privilegiados, es más grande de lo que pensábamos. Las crisis económicas son caldo de cultivo para generar el espíritu que en estos días se ha metido, como si fuera el demonio, en el cuerpo de este asesino, de genealogía claramente vikinga en todos sus apellidos: Anders Behring Breivik ¿...un fundamentalista cristiano? Cabría llamar la atención sobre el doble rasero de cómo se enfocan los atentados con la religión según como se mire, nadie piensa que los cristianos tengan algo que ver con estas matanzas, ningún noruego ha salido a quemar biblias, ni banderas del Vaticano,... diferente hubiese sido si, como al principio la BBC citó, se hubiera tratado de un grupo radical islamista, entonces se hubiera puesto la carne en el asador de toda la Europa "pura" que no quiere que vengan otros y otras a "cambiarles sus costumbres y su forma de vida". El Mundo es multicultural y esto no lo para nadie, las fronteras desaparecerán más o menos, nos guste o nó, como nadie puede pensar en que las noticias de hoy se puedan quedar en un país aisladas del Mundo y que la comunicación en Internet sea universal y llegue a todos los rincones del Planeta. Conozco algo de algunos países nórdicos, aunque no he estado en Noruega, pero pienso que el objetivo de este atentado era sobre todo provocar un efecto contrario al que deseaban los jóvenes de las Juventudes Socialistas que se reunían en la diminuta isla de Utoya, forzar a una Europa aislada, racial, imposible, porque la Historia afortunadamente no puede, ni debe, ni hará una vuelta al Holocausto. En cualquier caso este desgraciado no es sino el tonto, el loco de turno, de los que todos los días salen a la prensa con comentarios xenófobos, islamófobos, y de todas las fobias posibles de lo diferente. A este hombre lo han alimentado los que votan a la Extrema Derecha en los países de nuestro entorno, y los que sacan panfletitos como aquellos de Badalona y luego son votados por sus ciudadanos y ciudadanas, ahí está el problema, evitarlo es nuestro objetivo, no el objetivo de ellos que es amedrentar y asustar.

domingo 24 de julio de 2011

El vídeo del domingo: Stephane Wrembel



Stephane Wrembel 'Bistro Fada": banda sonora de "Midnight in Paris", homenaje a una de las mejores películas de Woody Allen. Vayan a verla, no se la pierdan, todavía hay tiempo.

miércoles 20 de julio de 2011

martes 19 de julio de 2011

La siembra del terror

El día de hoy, 19 de Julio, hace 75 años fue si cabe más cruel que el propio 18-J.
Con motivo de ello os dejo íntegro el capítulo 8 de mi libro "La memoria del árbol"



“Hay que sembrar el terror… hay que dar la sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros” (General Mola)

El 11 de julio de 1936, sábado, salía del puerto de Cádiz mi abuelo en un nuevo viaje en el “Cabo San Agustín”. Como tantas veces él había intentado convencer a su mujer para irse a vivir a la Argentina. Lo dejaremos para otra ocasión –era, como siempre, la contestación–.
El domingo 12 es un gran día festivo en la ciudad ya que Cádiz es la primera, la única tal como se encadenan los hechos posteriores, que iza la bandera andaluza. Blas Infante preside una comida de confraternización andalucista en el restaurante El Anteojo (hoy El Balandro) y luego da una conferencia en el Conservatorio de Música de Cádiz.
Pero la traición estaba servida, el político de la derecha Ramón de Carranza, último alcalde de Alfonso XIII, conocedor del plan, preparaba la manera de “reconquistar” Cádiz desde su chalet en la avenida de La Palmera en Sevilla.
Sobre las cuatro de la tarde del 18 de julio el General de Brigada de Artillería José López-Pinto Berizo proclama el bando de guerra. López-Pinto era el Comandante Militar de Cádiz. Una hora después, las primeras fuerzas sublevadas del ejército sitian el edificio que hoy ocupa la Diputación Provincial y que entonces era la sede del Gobernador Civil. La trama se consolida con la liberación del General de Brigada de Infantería José Enrique Varela Iglesias, que estaba preso en el castillo de Santa Catalina. El General Varela será el que definitivamente se haga cargo del alzamiento militar en la ciudad de Cádiz.
Como es fácil de imaginar la caída de Cádiz fue sencilla y rápida. La Guerra Civil en Cádiz duró dos días, pero no de forma metafórica sino literal. Los gaditanos pueden, podemos decir, que tuvimos más Dictadura que el resto de los españoles. Empezamos pronto a saber de cómo se las arreglaban los falangistas con los que no pensaban como ellos y de las técnicas agrarias para esa peculiar siembra del terror que anunciaba el General Mola en su discurso. Mi abuela materna, Paca, me decía que a ella lo que más le impactó fue el miedo con el que se impusieron “los moros” en la calle. Se refería, evidentemente, a las fuerzas africanas que vinieron con Franco desde Marruecos y que amedrentaban al que se pusiese por delante. Al parecer el sonido de los despertadores grandes, redondos, que acumulaban en sus amplios pantalones, surgía de repente como trofeo de la caza realizada en las casas donde les daba la gana entrar para arrasar, matar y violar a las mujeres que allí encontraban. El recuerdo de esos pocos días de Guerra Civil es el recuerdo de la violencia con que las tropas regulares se ensañaron en ese verano del 36 en Cádiz. Las barricadas de la poca resistencia de los sindicatos y partidos de izquierda “se desploman cuando ven venir los turbantes de los regulares”, dice Millán Chivite.
La misma mañana del 19 de julio ya fueron detenidos los principales representantes de la República en Cádiz, que se encontraban en la sede del Gobierno Civil: Mariano Zapico Menéndez-Valdés, Gobernador, el Teniente Coronel Jefe de la Comandancia de Carabineros, Leoncio Jaso Paz, el Comisario Jefe provincial de Policía, Adolfo de la Calle Alonso, y el Capitán Jefe de la Guardia de Asalto, Antonio Yáñez-Barnuevo de la Milla. Este capitán se convirtió en uno de los únicos militares en contestar el golpe militar, y con un número de efectivos de la Guardia de Asalto que consideró más leales en Cádiz y con el apoyo de miembros civiles del Frente Popular, a los que proporcionó armas y municiones, dirigió pistola en mano la defensa del Gobierno Civil de la República en Cádiz.
Los pocos falangistas, niños ricos bien avenidos de la ciudad, se congregaron, unos treinta y tantos, en el Casino Gaditano, plaza de San Antonio. Desde allí por la noche se hacía el “paseillo”, bastaba un chivatazo, una simple relación de simpatía a algún partido o sindicato, para terminar en las tapias del Hospicio, la puerta de La Caleta o en la nocturnidad de la Plaza de Toros.
Cuando la tragedia te coge con la compañía de tu marido, aún puedes tener el consuelo de que estamos todos para salir adelante. Pero mi abuela Isabel ve que el terror está sembrado y afortunada o desgraciadamente el “Cabo San Agustín” había zarpado ya. La tragedia debió estar servida entonces, pero en ración doble.
Diez días después del golpe militar, Ramón de Carranza aterriza con una avioneta en la playa La Victoria, la derecha ha vuelto a la ciudad. El antiguo político de Renovación Española vuelve a ser alcalde, trae la orden de Franco, y además el nombramiento de Gobernador. Los rojos han sido expulsados de la ciudad. Pasarán cuarenta años para que los gaditanos puedan elegir con sus votos a su Alcalde. Manuel de la Pinta fue fusilado dos días después del “Alzamiento”, su avenida en Cádiz es insignificante con relación a los honores que todavía deparamos a los políticos de la familia Carranza.
A partir del 6 de agosto de 1936 los militares oficializan la represión ya esbozada por los aficionados falangistas. Dicha fecha coincide con el control de Cádiz por parte del general Gonzalo Queipo de Llano Sierra y la puesta en marcha por parte de la Auditoría de Guerra de Sevilla de un modelo de represión que algún historiador ha resaltado por su monstruosidad jurídica: literalmente, se determinaba sobre el acto del juicio oral por la impresión que en el Tribunal produjese la cara de los procesados, quiénes debían ser condenados y quiénes absueltos.
La valoración de fusilados en Cádiz, sólo en los primeros días de la Guerra Civil se estima en unas cuatro mil personas entre militares que se mantuvieron fiel a la República y un nutrido grupo de civiles pertenecientes a los partidos políticos y sindicatos de izquierdas. Mi abuelo Manuel, implicado en el sindicalismo obrero, hubiera podido ser uno de ellos. Cinco días le salvaron la vida, el tiempo que llevaba ya el “Cabo San Agustín” en la mar.
Los pocos recuerdos que guarda mi padre de la Guerra Civil quedaron archivados en mi memoria a modo de batallita cuando él, a veces, mientras íbamos a la playa, o en una noche tranquila me los repetía, como anécdotas, que a mí no me importaba que repitiera una y otra vez. Los moros custodiando el camión de la basura; el barbero de la calle La Palma, militante comunista, que fue asesinado en plena calle delante de su hijo, que luego fue compañero de mi padre; Antonio el zapatero que se lo llevaron y fusilaron por la noche por ser “un rojo”; las cenizas que todas las mañanas aparecían en la azotea de la quema que los vecinos hacían de aquellos libros y documentos que podían ser sospechosos; los orificios de las balas con las que los niños especulaban como si de un juego se tratara.

jueves 14 de julio de 2011

Antes y ahora, ¡vaya mierda de capitalismo!

Antes, no hace mucho, cuando ibas a una gasolinera te echaban los litros necesarios incluso medio abriendo la ventanilla de la puerta del coche. Ahora te pones en una cola y unos guantes de plástico para echarte la gasolina sin rechistar y además te manchas y sueles derramar la gotita... Había policías de tráfico que organizaban mejor o peor el cruce de las calles. Había trabajo. Había unos señores que iban por las casas cobrando los recibos que tu pagabas de la cajita que todas las familias tenían más o menos escondidas. Había camareros y no un burger-king, y no tenías que llevar la bandeja con las sobras a la papelera. Si te montabas en un autobús (o trolebús como aquellos de dos pisos donde yo hacía mis delicias de niño), había un señor que te cobraba el ticket y otro conducía sin estar pendiente de los dineros. Ahora uno mismo lo hace todo y para colmo está pendiente de la rampa para el señor con sillita de ruedas que se monta en la parada del barrio. No entiendo tanto paro para que todos lo hagamos todo. Antes. Ahora.... Antes nuestros muebles ya montados en nuestra casa y luego lo pagábamos a plazos adecuados, ahora te lo lleva en el coche y te acuerdas de la familia del famoso sueco que inventó Ikea (¡con todas sus castas!, perdón). Antes, tener dinero en un banco era un negocio por los intereses que te daban, lógico si lo que hacías era prestarle tu dinero, tus esfuerzos, a unos señores con manguitos negros. Ahora te cobran por el mantenimiento de la cuenta, como si sacaran cada semana cada uno de tus billetes y lo limpiaran con fairy para sacarle brillo. Y te cobran por sacar tu dinero de un cajero, sí tu dinero ¡manda huevos! Antes España era un país próspero, y Grecia, y Portugal e incluso Irlanda era el ejemplo del Sr. Rajoy. Ahora España es una caca, las casas valen la mitad de la mitad por la que nos la vendieron y Grecia en vez de la cuna de la democracia, de Aristóteles y de Pericles,... es una mierda pinchada en un palo. ¿Qué hemos hecho para que antes y ahora sean tan diferentes? ¿Qué ha pasado con el trabajo, con el dinero, con nuestros sueños? ¿Qué ha pasado con la izquierda de antes y de ahora? Antes había Casa del Pueblo, socialismo, ahora hay como mucho progresistas... y los militantes preguntan por ¿qué hay de lo mío? Antes el capitalismo tenía miedo de los rojos, ahora no hay rojos, ni masones, el rodillo pasa sin obstáculos, el mundo está preparado para ellos, para los que no votamos, para los consejos de administración, para los paraísos fiscales de Bahamas y Gibraltar... y los demás ¡nos joderemos! Pronto nos pedirán más ajustes, nos quitarán pagas y echarán a los compañeros a la puta calle... pero sus sueldos y sus prebendas no tendrán freno. Ya pasa en Grecia, prepárate. Pon tus barbas a remojar, es el lema del acojone europeo. Antes, ahora. ¿Qué ha cambiado en tres o cuatro años para pasar de ricos a pobres? No será tiempo, ahora, de cabrearse un poco, de quemar algún contenedor o de decirles los que somos más que ya está bien, que sean ellos los que se acojonen. Piensa, actúa. Hoy he tenido un mal día pero llevaba mucho tiempo pensando esto. Buenas noches. Kalinixta, ¡Viva Grecia, cuna de la civilización!


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martes 12 de julio de 2011

Diputaciones: gastos innecesarios


Hoy se han constituído las Diputaciones Provinciales, un órgano absurdo, innecesario más allá de una plataforma política que genera multitud de puestos políticos de donde se nutren los partidos para "colocar" los que llegan a esta historia sin oficio ni beneficio. No me gustan las Diputaciones porque me parece que su papel es preconstitucional y basado en un sistema provincial que hoy no cuenta y que ha sido superpuesto por los municipios, las mancomunidades o las regiones o comunidades autónomas. Ya sean del PSOE o del PP o de quién sea, me parece que la crisis económica debe hacer reflexionar a los políticos para que estas instituciones se integren en las mancomunidades o en los órganos más apropiados que ya existen, pero claro, cómo le vamos a pedir a ellos, a los que "comen" de esto, que se hagan el harakiri, difícil de convencer, no cabe duda. Sobran Diputaciones, pero igual ocurre con el Senado y con tanta duplicidad de puestos de asesores, jefes de gabinete y mamporreros de turno. Lo siento si soy cáustico (recuerdo del griego καυστικός, quemar), pero es que comparando esta noticia con la situación de nuestra deuda, de los recortes a los griegos, portugueses o irlandeses... y el papelito que hacen los mandatarios europeos como Merkel o Sarkozy, no puede uno sino darle arqueadas cuando ve la foto de arriba pensando además que se multiplicará por las más de cincuenta provincias de España. Alfredo Rubalcaba si quiere hacer un discurso rompedor, creible, de izquierdas, debiera abogar en su programa por una reforma constitucional que también incluyera esto, la reducción de las Diputaciones, aunque lo veo difícil.


La foto es de © La Voz
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viernes 8 de julio de 2011

El chandalismo revolucionario

A medida que el "socialismo bolivariano" avanza parece que mudan las corrientes y los estilos. Quizás se acordarán de cuando en el mundo capitalista se pusieron de moda los cuellos "a lo Mao", o el color verde guerrillero que venía de Cuba y Bolivia, cuando inundábamos de pegatinas las carpetas del colegio. Yo personalmente creo que esta moda de los chandal, de exagerada manifestación patriótica, no viene sino a disimular la globalización textil y de poco gusto que los yanquis tarde o temprano nos han introducido, misteriosamente via Caracas y La Habana. Creo, que un presidente del gobierno no es más popular o más cercano, por presidir un desfile militar en chandal, que guardando los protocolos típicos de alguien que representa la máxima autoridad del Estado. Vale, es una tontería, pero a mí no me gusta el chandalismo revolucionario, ni entiendo todavía qué es una democracia popular o una república bolivariana. Por eso a pesar de mi enconada defensa de un mundo mejor, nunca he pensado que la alternativa a las devaluadas democracias occidentales sean estos tipos de chandal o los comunistas chinos que meten a los homosexuales en las clínicas "para curarlos..." mientras se aferran al capitalismo como locos. Podrán llamarme facha, pero para este camino me quedo en la utopía que al menos en mi mente tiene visos de perfección. Buen fin de semana y no se me pongan un chandal por Dios y por Lenin.

miércoles 6 de julio de 2011

50 años es todavía menos

Hace poco decía aquello de que 80 años no es nada, celebrando que mi padre era un octogenario bien cumplido y bien pensado. Hoy soy yo el que cumple los diez lustros de aquel maravilloso 1961, a pocos días de abandonarnos Hemingway y de que se levantara el Muro de Berlín. Bueno, creo que pasé peor la crisis de los cuarenta, con divorcio incluído.... a lo que iba, quería dejaros un relato y pensé en publicar (en abierto) un capítulo de mi libro "La memoria del árbol", el 2, en el que en cierto modo retrato lo que fue la infancia de un niño en los años sesenta, aquí os lo dejo y espero os guste...


El pollito amarillo

Si tuviese que quedarme con una imagen, un fotograma de la película de mi infancia, esa sería la de mi abuela Isabel acompañándome junto a mi madre, a la obligada visita de todas las tardes, la confitería de los callejones Cardoso, una estrecha y no siempre muy aseada calle cerca del mercado de abastos. El premio y el beso garantizados estaban en relación directa con el merengue del pollito amarillo, uno de los dulces que todavía hoy puedo perfectamente definir como si de un examen de los sentidos se tratara: su color, su edulcorante olor a limón, los ojitos pintados en rojo del merengue del pollito, la textura de la galleta María que servía de base al dulce, y sobre todo el sabor del delicioso y deseado pollito amarillo de las tardes de invierno. Las largas tardes en las que mi madre hacía el mismo recorrido todos los días, como si de una procesión de Semana Santa se tratara. Del colegio al trolebús de dos pisos que yo recorría corriendo pronto hasta el fondo, para subirme hasta el piso de arriba. Luego la llegada a Cádiz, camino por las calles del centro hasta el barrio de la Viña para hacer la estaciones sacramentales propias de la familia, la casa de mi abuela Paca, que al poco tiempo conocí viuda, ya que su marido, mi abuelo Rafael, falleció cuando yo apenas tenía seis o siete años, y finalmente la casa donde vivía mi tía Carmeluchi, mi tío Pepe y mis primos Manolín y Pepito, junto a mi abuela Isabel, la de los pollitos amarillos.
En aquellos tiempos nosotros éramos unos afortunados dentro de la familia, mi padre había conseguido que le tocara uno de los nuevos pisos que la Acción Social de Viviendas del Régimen estaba levantando en el nuevo Cádiz, que se construía más allá de las antiguas murallas. Esta azarosa vivienda no había tenido el designio de los dioses, sino que era producto de la correspondiente comisión que uno de los dirigentes del entonces sindicato vertical había recibido. Era un piso de los sindicatos, como así se decía, un piso nuevo, una maravilla si lo comparábamos con las casas de vecinos, aquellos patios de retrete y cocina común, donde se hacinaba gran parte de la población del centro antiguo de Cádiz, especialmente en los barrios populares como el de La Viña, de donde venían mis padres, llamado así porque en su tiempo fue un lugar de viñedos entre el antiguo Castillo de la Villa y la playa de La Caleta.
Nosotros teníamos el lujo de un cuarto de baño propio con bañera y ducha, y un ascensor, que se estropeó al poco de entregar los pisos y que no se volvió a arreglar hasta la llegada de la democracia, cuando los sindicatos verticales obligaron a los vecinos a tener que hacerse, contra su voluntad, propietarios de los mismos. Éramos unos señoritos. Yo podía comprobar esta superioridad en el bienestar de nuestras vidas domésticas cuando me quedaba en casa de algunos de mis primos en verano y veía el espectáculo en que se convertía el simple aseo diario en una bañera de zinc a base de ollas de agua caliente que se traían desde el otro lado del patio, donde estaba la cocina. Pero la mejor vivienda llevaba el problema de la distancia, en un Cádiz, que a diferencia del actual, estaba cortado en dos por un diferente patrón: la parte nueva, que con el tiempo iba tumbando los pequeños chalés por edificios de escaso valor estético, y un Cádiz antiguo, el Cádiz que sigue siendo, con un patrimonio histórico desvencijado y demacrado, a falta de una manita de limpieza que le vendría entrado el nuevo siglo, cuando ya muchas de las casas tradicionales habían sucumbido al paso de los años. Cádiz era como cualquiera de las ciudades sureñas de aquella España de la posguerra y de la tecnocracia franquista de los años sesenta, una ciudad que se recuperaba del golpe de la Guerra Civil y en la que los mayores te recordaban el miedo y la suerte que teníamos los pequeños de no haber pasado el tiempo del hambre. Porque el sueldo de sastre de mi padre daba incluso para que alguna que otra noche mi madre sacara para ciento cincuenta gramos de jamón y un quinto de cerveza para compartir, mientras todos veíamos junto al tresillo de escay de color burdeos, la televisión en blanco y negro de aquella grandiosa Zenith, cuya libertad se decidía entre la televisión normal y el UHF, un invento que al principio no sabíamos de qué se trataba, pero que con el tiempo se consagró como la otra opción posible, la de José María Iñigo y la de aquel programa de La Clave de José Luis Balbín, ya muerto Franco, aunque ésta sería otra época, otra historia. España tenía entonces una limitada libertad binaria, la de elegir entre el Barça y el Madrid, entre la primera y el UHF, y poco más. Era una España en blanco y negro, donde el pollito amarillo ponía el color necesario para el divertimento de un niño que se iba a dormir con el “Vamos a la cama” de la familia Telerín: Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín. A las ocho y media en invierno y a las nueve en verano. La vida era así de sencilla.


martes 5 de julio de 2011

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Traducción: En caso de fuego, salga del edificio antes de mandar un twitter.
Los comentarios los pones tú... #mipisoenllamas

domingo 3 de julio de 2011

El vídeo del domingo: The Doors


Es una semana curiosa, The Doors cumplen años (40 de la pérdida de Jim Morrison), yo también cumpleo años esta semana, y este vídeo me recuerda una de mis películas favoritas "Apocalypse now!". Espero ser bueno los próximos diez lustros... ¿o mejor será ser malo? Feliz domingo.