miércoles, 6 de octubre de 2010

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Eran otros tiempos, pero buscando anuncios de principios del siglo pasado, me he encontrado en Internet con este aparatito, el XXX, el mismo nos revela que los deseos no varían ("harder than your husband", "satisfaction guaranteed",...), tan solo las reglas para prevenirlos o censurarlos. Quizás la rebelión de lo cotidiano sea una revolución no siempre valorada por los libros de Historia. Hagan sus comentarios...

2 comentarios:

VICTOR CASTELLANOS dijo...

CUANDO LA SOCIEDAD EN LA QUE, NACEMOS, MATA AL BUEN SALVAJE, CUALQUER, FORMA DE VIDA HUMANA ESTA EN PELIGRO, CON MODELOS EDUCATIVOS, QUE HACEN QUE LOS CIUDADANOS, VIVA EN HIPNOSIS, SI DARCEN CUENTA QUE ESTA VIVOS

ElSrM dijo...

Creo recordar de un documental, si mi memoria no se lo inventa, que se consideraba que los vibradores eran terapeúticos y su uso levantaba el ánimo, ayudaba a salir de las depresiones nerviosas, ansiedades, etc.

Luego, tras los 60, tras la revolución cultural sexual, desde los sectores conservadores se contrapuso a la idea de sensualidad el pudor de raíz judeocristiana. Y estos aparatitos dejaron de ser anunciados explícita y alegremente como algo sano y medicinal. Pasaron a anunciarse en prensa especializada y a ser un tema tabú.

Saludos,