martes, 22 de junio de 2010

Antonio, ¡...bien! ¿o mal? [1]

Conocí a Antonio en Sevilla cuando yo estaba más metido en la Junta de Personal de la Universidad, me había presentado cabeza de lista de CC.OO. y me invitaron a una conferencia de él en la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla. Enseguida me ganó y fui en esa época un fiel defensor de su línea de actuación en el sindicato. Era un líder que tenía (y tiene) muchos enemigos, sobre todo en la propia izquierda, y probablemente, dentro de poco, tendrá alguno más dentro de su Grupo Parlamentario del PSOE. Antonio ha confirmado que se abstendrá en la votación sobre la reforma laboral que se celebra este martes en el Pleno del Congreso por discrepancias en cuanto a su contenido. Espero, pero veo improbable que mis compañeros de Izquierda Socialista hagan lo mismo. Antonio Gutierrez forma, para mí, de un grupo importante de personas que, encuadradas en ese espacio político PSOE-IU, no encuentran su acomodo fácil. Igual que le ocurrió a mi querida Cristina Almeida con ese proyecto-autobus llamado Nueva Izquierda (con el que dí mi bautismo político) o a tantos otros que buscaron, pero no siempre encontraron un espacio a la izquierda del PSOE o a la derecha del PCE. La historia se repite, el otro día veíamos la foto de Llamazares con la gente ATTAC, o la misma "eterna" refundación de IU. Algún día muchos podrán y podremos dejar de ser "socialistas desencantados" por "encantados de ser socialistas", pero el espacio es duro de trabajar, muy duro, Antonio Gutierrez lo sabe y tendrá al menos que volver a pagar 300 euros por romper la disciplina de voto, que muy gustosamente detraerá de su sueldo, aunque muy probablemente pagará también el alejamiento del poder político y se escenificará la misma ruptura que en su día se vio entre Nicolás Redondo y Felipe González. Los tiempos se repiten, no tenemos solución o no queremos buscarla. Y ya saben que esta noche será más fácil despedir a los trabajadores y dicen que por eso será más fácil encontrar trabajo ¡qué cosas! ¿pero esto no tenía que ver con los bancos? cada día soy más torpe porque no lo entiendo.

9 comentarios:

Nicolás dijo...

La conciencia antes que la disciplina de voto. Lo tengo claro.

Riada dijo...

¿Y la disciplina de partido, qué, de vacaciones?

Paco Piniella dijo...

es un tema complicado este de la disciplina de partido

belijerez dijo...

Ya hace tiempo que no comprendía las "movidas socialistas del ppsoe" ahora por fin encuentro a personas "listas" que tampoco lo entienden.

Salud, porque dentro de poco habrá que pagar la sanidad, desgraciadamente ahora con más mayores y menos sanidad pronto no habrá que "decrecer" nos habremos muerto, por lo menos del disgusto que tenemos con tanto desempleo.

Lo dicho Salud.

elmundano dijo...

Quizás lo elegante sería haberse ausentado.

Juan José López JARILLO dijo...

¿Se abstendra?:mal rollete(AUNQUE NO ES DE EXTRRAÑAR:PARA VOTAR EN CONTRA HAY QUE TENR..ALMENOS...DOS...)

Juan José López JARILLO dijo...

a/a " elmundano "..¿Lo elegante,como anda el patio,no seria NO swer del PPSOE?

Jorge (Guadalajara) dijo...

Cuando el partido al completo elija el voto, las reformas y las decisiones, se podrá llamar "lealtad de partido", "disciplina de partido" o como quieran. Mientras es una oligarquía interna. Y TODOS lo sabemos.

ElSrM dijo...

¿Tiene que pagar 300 € por votar lo que considere oportuno?

Hay algo que no acabo de entender. Por un lado tenemos el transfugismo, el que diputados de una formación parlamentaria defiendan los intereses,
pero por el otro lado tenemos el carácter personal de ser un parlamentario que tiene libertad de conciencia como ciudadano, que se debe a sus electores, a todos los ciudadanos y, sólo después, se debe al partido político con el que trabaja para el desarrollo de un programa.

Nunca me querrían en un partido grande. Yo habría votado en contra y haciendo todo el ruido posible.

En los U.S.A., p.ej., vemos como los parlamentarios de los Dem o los Rep votan con una independencia de criterio considerable. Vemos al líder nacional del partido teniendo que negociar con las distintas corrientes del mismo y es algo normal. Quizá la parte que falla allí es que cuando toman posición lo hagan más pensando en los que financian sus campañas electorales que en los ciudadanos electores. Aunque tampoco acabo de tener claro que eso sea diferente aquí en Europa y en España.

Cordialmente,