Le oí esta mañana con Lucas y ahora estoy escuchando atentamente. Si, efectivamente, une en sí la sapiencia técnica y la humana. Es un humanista uno de los pocos que quedan. Lástima que no se le escucha y se le cita lo que sería deseable.
Eso no solo es izquierda es además sentido común algo de lo que adolece, a veces, la izquierda.
Si yo también soy activista de "Sampedro". Es una persona realmente admirable. Me algro haber visitado tu blog y de que exista internet porque esta tarde me siento feliz oyendo a este maestro de la vida.
Me parece de una lucidez maravillosa. Soy un admirador del José Luís Sampedro, y creo que es uno de esos personajes poco reconocidos y conocidos. Saludos.
Pues yo no veo demasiado que admirar en este discurso, aparte de su fortaleza personal.
No comparto su diagnóstico sobre el desempleo ni el crecimiento sostenible, si su vaticinio sobre el despotismo tecnológico. Ninguna de estas cosas está sustentada en nada.
El progreso técnico no genera desempleo más que sectorialmente y a corto plazo. El acuerdo de Bolonia no deja a las universidades en manos de los financieros (en realidad, hacer no hace nada, solo da un marco común a Europa, hacer tiene que hacer cada universidad).
Por una parte dice que hay que prepararse para empleos de más productividad y por otra se queja de que la universidad prepare justamente para eso, a pesar de que recomienda que la gente se prepare.
Por demás, habla de modelos agotados y de cambios sin ofrecer ninguna alternativa ni hablar sino de generalidades y de inconcreciones.
@ José Luis - Creo que su discurso es un auténtico tsunami ideológico, como he leído por ahí. Sólo la Historia resolverá el problema del capitalismo. Y en cuanto al crecimiento sostenible, tiene razón de que es una auténtica tontería, hay que apostar claramente por el decrecimiento, palabra en boca de los nuevos gurús de la izquierda sensata que piensa que ya es hora de la redistribución de la riqueza. Es verdad que en su discurso no hablar de salidas concretas a la crisis pero si que habla de una actitud que debiéramos optar como filosofía de vida. Pero bueno opiniones hay para todos los gustos. Salud.
Yo estoy de acuerdo en bajar la presión sobre los recursos del planeta. Una buena manera es reducir la población mundial, por ejemplo a una tasa asimilable del 2% cada 50 años, hasta llegar a un par de miles de millones de habitantes.
El crecimiento mediante la acumulación de "cosas" (más coches, más metros cuadrados de casa,...) es insostenible. El crecimiento mediante la producción de "cosas" mejores (y servicios) es perfectamente posible. El sistema económico basado en el mercado no requiere que tenga que ser el primero.
A mí me parece utópico basar nuestras esperanzas de reducir la pobreza, la contaminación y el cambio climático en una estrategia mala, el "decrecimiento", basada en un mal diagnóstico y en un mal entendimiento de lo que es el crecimiento.
Además, siempre ha sido más fácil combatir la pobreza en periodos de prosperidad.
El agotamiento de los recursos implica un aumento de su precio y, éste, un menor y mejor uso y un incentivo a reciclar y a sustituir los no renovables por renovables.
Si los recursos son comunes (sin dueño) como la riqueza piscícola de los mares, hará falta acuerdos internacionales (con o sin capitalismo).
El problema de las emisiones contaminantes y de gases invernadero requiere también acuerdos internacionales y mercados de emisiones.
Nada de lo anterior indica una gran revolución, sino una gran sensatez y, sobre todo, es un camino posible.
Los problemas financieros me temo que serán recurrentes, aunque espero que cada vez hayamos previsto mejor los problemas y regulado mejor el sistema. Hablé de esto aquí (disculpa la autopublicidad:
9 comentarios:
Le oí esta mañana con Lucas y ahora estoy escuchando atentamente. Si, efectivamente, une en sí la sapiencia técnica y la humana. Es un humanista uno de los pocos que quedan. Lástima que no se le escucha y se le cita lo que sería deseable.
Eso no solo es izquierda es además sentido común algo de lo que adolece, a veces, la izquierda.
Si yo también soy activista de "Sampedro". Es una persona realmente admirable. Me algro haber visitado tu blog y de que exista internet porque esta tarde me siento feliz oyendo a este maestro de la vida.
gracias.
Me parece de una lucidez maravillosa. Soy un admirador del José Luís Sampedro, y creo que es uno de esos personajes poco reconocidos y conocidos.
Saludos.
Pues yo no veo demasiado que admirar en este discurso, aparte de su fortaleza personal.
No comparto su diagnóstico sobre el desempleo ni el crecimiento sostenible, si su vaticinio sobre el despotismo tecnológico. Ninguna de estas cosas está sustentada en nada.
El progreso técnico no genera desempleo más que sectorialmente y a corto plazo. El acuerdo de Bolonia no deja a las universidades en manos de los financieros (en realidad, hacer no hace nada, solo da un marco común a Europa, hacer tiene que hacer cada universidad).
Por una parte dice que hay que prepararse para empleos de más productividad y por otra se queja de que la universidad prepare justamente para eso, a pesar de que recomienda que la gente se prepare.
Por demás, habla de modelos agotados y de cambios sin ofrecer ninguna alternativa ni hablar sino de generalidades y de inconcreciones.
Me gusta más como novelista que como economista.
@ José Luis - Creo que su discurso es un auténtico tsunami ideológico, como he leído por ahí. Sólo la Historia resolverá el problema del capitalismo. Y en cuanto al crecimiento sostenible, tiene razón de que es una auténtica tontería, hay que apostar claramente por el decrecimiento, palabra en boca de los nuevos gurús de la izquierda sensata que piensa que ya es hora de la redistribución de la riqueza. Es verdad que en su discurso no hablar de salidas concretas a la crisis pero si que habla de una actitud que debiéramos optar como filosofía de vida. Pero bueno opiniones hay para todos los gustos. Salud.
Yo estoy de acuerdo en bajar la presión sobre los recursos del planeta. Una buena manera es reducir la población mundial, por ejemplo a una tasa asimilable del 2% cada 50 años, hasta llegar a un par de miles de millones de habitantes.
El crecimiento mediante la acumulación de "cosas" (más coches, más metros cuadrados de casa,...) es insostenible. El crecimiento mediante la producción de "cosas" mejores (y servicios) es perfectamente posible. El sistema económico basado en el mercado no requiere que tenga que ser el primero.
A mí me parece utópico basar nuestras esperanzas de reducir la pobreza, la contaminación y el cambio climático en una estrategia mala, el "decrecimiento", basada en un mal diagnóstico y en un mal entendimiento de lo que es el crecimiento.
Hablé de eso aquí:
http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2010/02/los-enganosos-limites-del-crecimiento.html
Además, siempre ha sido más fácil combatir la pobreza en periodos de prosperidad.
El agotamiento de los recursos implica un aumento de su precio y, éste, un menor y mejor uso y un incentivo a reciclar y a sustituir los no renovables por renovables.
Si los recursos son comunes (sin dueño) como la riqueza piscícola de los mares, hará falta acuerdos internacionales (con o sin capitalismo).
El problema de las emisiones contaminantes y de gases invernadero requiere también acuerdos internacionales y mercados de emisiones.
Nada de lo anterior indica una gran revolución, sino una gran sensatez y, sobre todo, es un camino posible.
Los problemas financieros me temo que serán recurrentes, aunque espero que cada vez hayamos previsto mejor los problemas y regulado mejor el sistema. Hablé de esto aquí (disculpa la autopublicidad:
http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2009/06/el-sempiterno-problema-de-los-bancos.html
Un saludo
Impresionante.
INSECUTIBLE
Adoro a este hombre
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