La Almadraba es uno de los artes más complejos y más interesantes de nuestras costas andaluzas, aunque no sólo aquí se pesca como lo hacían los romanos e incluso los predecesores a estos. Hace unos años tuve que hacer un Informe sobre un buque que se metió entre las redes de una de estas almadrabas y la verdad que pronto me dí cuenta de lo rico de su vocabulario, de lo complejo de los nombres. Sólo el propio nombre de almadraba ya es de por sí exótico e interesante, del árabe almadrába, “lugar donde se golpea o lucha”, y no le faltó razón a los andalusíes que así llamaban a un espacio donde el hombre casi lucha mano a mano con el atún. Y creo que aunque es verdad que se debe preservar la especie del atún rojo, como creo haberlo defendido en esta misma tribuna, no por ello se debe condenar a las almadrabas, que son artes tradicionales, muy diferentes de otras técnicas exterminadoras y agresivas. Por ello me alegro, y mucho, de que los cerca de trescientos pescadores de las cuatro almadrabas, de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa, puedan calar de nuevo este año sus redes. Es muy buena la noticia del acuerdo alcanzado entre el Ministerio “de los Medios” y la Junta, ya que este permitirá que las almadrabas se calen como en años anteriores, y que en tiempos de crisis como los que vivimos, se garantice el empleo actual que generan dichas almadrabas. De todas maneras, todos estos acuerdos deben realizarse con rigor científico y nunca por la presión política o social de una demanda, que aunque justa, debe englobarse en una política a largo plazo de protección de caladeros y especies en peligro de extinción. No parece convencer mucho que esto se haga con traspasos de cuotas y “cambios de cromos” para salir del paso, más bien sería deseable que la racionalidad y lo objetivo primen sobre lo subjetivo. Bien es verdad, también, que las almadrabas pueden considerarse como laboratorios flotantes que marquen el indicador del recurso, y obtengan información suficiente para que el comité científico del ICCAT (Comité Internacional del Atún del Atlántico) pueda estudiar la evolución de la pesquería a partir de la aplicación del plan de recuperación. Suerte a los almadraberos en la próxima “levantá”.
Artículo publicado en: DIARIO DE CÁDIZ.

5 comentarios:
Paco, para mi la almadraba no tiene solamente el valor que mencionas de los puestos de rabajo es algo tambien cultural. No sabía nada de que se estaba pendiente de ese permiso. Me alegro de que esas cuatros almadrabas puedan seguir.
Si mal no recuerdo el año pasado, se alcanzó el cupo de capturas antes de que se acabase la temporada.
saludos,
Enhorabuena por ellos y sus familias. Espero que no se llegue a extinguir el atún rojo.
Un saludo.
Hace algunos años tuve la suerte de estar en Zahara de los Atunes y en Barbate y si bien no pude estar en una Almadraba, pude respirar su espíritu cuando los pescadores salían a la mar y era desde luego grandioso.
Tan grandioso como la lubina a la sal que una tarde me zampé, recien recogida del mar mediante esta milenaria técnica.
Juan Pedro, en Cádiz no decimos lubina normalmente sino robalo, como en Portugal. Aunque desde que se puso de moda, se utiliza esa denominación en los restaurantes.
No lo se, Paco. Yo la pedí con ese nombre y me entendieron. Supongo que están acostumbrados a los "extranjeros" :)
Un abrazo
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