lunes, 21 de diciembre de 2009

Kyoto, Copenhangue,... el Mundo en manos de insensatos


Copenhague ha sido todo un fracaso, peor incluso de lo que se esperaba. Realmente ante la gravedad del problema llama la atención la insensatez de los líderes políticos y la poca responsabilidad de los gobernantes. Ellos son los que dejaron a Kyoto sin acuerdos importantes y los que ahora vuelven a dejar defraudadas a tantas millones de personas que tenían puesta la esperanza en Copenhague. Sin llegar a la esperpéntica idea de que el cambio climático no existe (de nuestro "ilustre" ex-presidente Aznar), los líderes mundiales han pasado de los informes de los científicos que recomendaban la desaceleración de las emisiones de CO2 y el descrecimiento económico, como única medida para parar la agresión que hacemos al Planeta. No concretan ni se comprometen, en el fondo los países ricos que han estado contaminando desaforadamente durante décadas quieren ahora que los pobres hagan su desarrollo con guante blanco, con lo que siguen sin aportar dinero para resolver el verdadero problema que es el sistema económico que nos lleva a la situación descontrolada y salvaje del "sálvese quien pueda". Como dice Ecologistas en acción: el texto de Copenhague no incluye compromisos concretos y cuantificables de reducción de emisiones para los países industrializados, ni conjuntos ni individuales, ni en el horizonte de 2020 ni en 2050; no existe garantía de que la financiación de los países del Norte a los del Sur sea adicional a los compromisos de Ayuda Oficial al Desarrollo; y deja el trabajo para más adelante a pesar de los presentes en esta ocasión eran quienes se supone que toman las decisiones en el mundo. También Copenhague ha puesto sobre la mesa el intento de estos "papanatas" gobernantes de tapar la boca a los que denuncian los hechos sin el maquillaje de los medios de comunicación oficiales. La Cumbre ha despreciado el papel de las organizaciones sociales, ha intentado eliminarlas del círculo de toma de decisiones. La sociedad debe movilizarse y tomar acciones, de lo contrario no se puede esperar de estos "personajillos" más que prorrogar una y otra vez las medidas que deben asumir por el bien de las futuras generaciones.


10 comentarios:

Javier dijo...

En dos palabras, pasa la patata caliente a las siguientes generaciones. Quizás los que vengan tengan mayor conciencia para salvar el planeta, pero me temo que en ese momento quede muy poco que salvar.

Qué vergüenza, qué vergüenza de clase dirigente...

Un saludo, es consolador ver que la reacción a esta catástrofe se extiende, a ver si así entran en razón. O escuchan, para variar.

Rodiseño dijo...

He visto también, que han sido detenidos unos cuantos activistas de Greepeace por orden de un juez
Este hecho, me ha recordado la película de "Aterriza como puedas" en la que se ve, en el aeropuerto, como la policía detiene a una vieja y la pone contra la pared, mientras un grupo de terroristas, armados hasta los dientes, pasan sin ser advertidos.
Debería haber un juez que mandara a la carcel a todos esos líderes por delito lessa humanidad.¿Se dice así?

D.A-G dijo...

Y tan insensatos, Paco.
Me sorprendió que en la escuela de ecosocialismo que organizamos hace un mes y pico pudimos comprobar como algunos militantes del movimiento ecologista -y gente que no son, precisamente, 'refor'- se mostraba más que esperanzado con la cumbre....
Nosotros fuimos bastante pesimistas...¡pero es que nos hemos quedado cortos!

Volvemos a la misma conclusión de siempre: lo que no se haga 'desde abajo'...

Likuid dijo...

Esperpéntico...

rafa hortaleza dijo...

es una verdadera vergüenza.
Un abrazo.

Reven dijo...

Creo que ya esta bien de echarle la culpa a los líderes.

La culpa de que estos sean nuestros "líderes" es que somos unos cobardes y unos fracasados.

A echarle cojones se ha dicho.

esquerra socialista el campello dijo...

La postura de l@s progresistas se diluye en el mar de los intereses.Reivindicar un compromiso con la naturaleza es una actitud revolucionaria que, l@s hombres y mujeres de izquierdas debemos reivindicar en cualquier ámbito en el desarrollemos nuestra actividad. Cambiemos de base para cambiar el futuro.
Salud y socialismo

Rodiseño dijo...

Hablar de "cojones" es una cosa que siempre intento evitar. Será por aquello de que, según pienso, que los hechos tienen que seguir a las palabras, por eso tengo mucho cuidado en lo que digo, por si acaso tiene uno que demostrar la verdad de lo que se presume.
Es también por mi condición de afisionado a la ciencia (no oculta), por lo que encuentro lo de cojones una cosa imposible de medir; por lo tanto, a mayor cantidad de metros de lengua, mayor cantidad de cojones puede uno presumir.

Reven dijo...

Con lo de echarle cojones me refiero a no plegarse a las reglas del juego y presionar de manera más directa para conseguir normas más efectivas.

Me refiero a romper con lo establecido.

Ya vamos a tener que hablar como juristas...

siempreconhistorias dijo...

Diga usted que sí: ¡como mínimo insensatos!