miércoles, 9 de diciembre de 2009

El reloj de Praga


Después de la parada de este puente, una gran obra de la ingeniería civil de los diseñadores de calendarios, uno, en su afán de intentar desconectarse de la locura diaria, se olvida, o intenta al menos olvidar los temas que le preocupan, intenta hacer kit-kat, un paréntesis donde la vida se para, como si eso fuera posible. Pasea por la Plaza de la ciudad vieja de Praga, y solo hace escuchar un jolgorio en castellano, a lo sumo en italiano, mientras espera cual bobo "guiri" que los apóstoles del reloj centenario salgan de su escondite para empezar a dar vueltas y conseguir el regocijo de los flashes de los nuevos ricos que invadimos la capital de la Bohemia. El turista, debe, o debemos ser, unos seres insoportables para el nuevo nativo colonizado. Saturamos los tranvías, los restaurantes, los chiringuitos donde pedir una salchicha con una cerveza. Los turistas somos seres abominables, peores que aquel Yeti, bola grande de pelos, que se lo comía todo y dejaba huellas enormes por donde pasaba. Imagino que ahora, todos en nuestras casas, sacaremos las 500 fotos (mi caso) y empezaremos a releer uno y otro paisaje hasta cansarnos de ese paréntesis, que dura lo que dura el tiempo de abrir un periódico, o de revisar con el ojillo lo que otros compañeros han dejado en sus blogs para aterrizar a la realidad, mejor sería decir pegarnos un batacazo a la tierra, y ver: que Aminatu Haidar se nos muere, que los tres ciudadanos españoles secuestrados en Mauritania siguen allí en manos de Al Qaeda, y que para colmo amenazan con volver con la malvada Diana, aquella "visitante" que se enfundaba en su traje rojo para luego comerse un pobre ratoncito vivo, ¿se acuerdan de "V"? ¡ah...! y hasta resucitan a la Benemérita por las calles de Gibraltar. ¡Qué país, que siga el reloj marcando las horas, que me vuelvo a Praga con "mi Paqui"!


3 comentarios:

Ciberculturalia dijo...

Pues no sabes como te comprendo. Yo también me iría a Praga, aunque no con "tu Paqui". Es un viaje que tengo pendiente y me apetece muchísimo a pesar de toda la turisticada española que en cualquier momento del año allí se encuentre.
Me compensaré con tus fotos. Gracias por compartir.
Un beso y al menos, mentalmente quedate viendo el reloj. El país no da para mucho la verdad

Alfonso Vázquez dijo...

Es cierto que el turista que fomenta la globalización debe ser odioso para el nativo que echa de menos su terruño.
Pero es bonito que el viajar esté al alcance de cualquiera, y que no sea exclusivo de adinerados

Tomasdepuertatierra dijo...

Magnífica colección de fotos. Con esto y las advertencias sobre la saturación de hispanos, me has ahorrado el viaje.