El otro día me llamó un periodista de La Vanguardia con el que charlé sobre cómo era la situación tras el secuestro del “Alakrana”. ¿Cuándo se acabará con la piratería en el Mundo? –me decía– Cuando se acabe la miseria, –le contestaba yo– cuando se restituya la legalidad, cuando los armadores paguen por pescar en las aguas que han esquilmado. ¿Y la crisis económica tiene algo que ver? Pués las crisis económicas “sacan” la gente a la mar, de hecho algunos de los marineros que hoy están en el barco secuestrado, con anterioridad a la crisis desempeñaban trabajos en tierra. Incluso en los centros de formación se aprecía una mayor matriculación de un trabajo duro pero bien pagado.
Me cuentan al menos de dos marineros gallegos del “Alakrana”, uno de ellos antes se buscaba la vida con la pesca artesanal en la pesca de bajura y otro se dedicaba a otras cosas. Pero la crisis y la penuria sacan a la gente para irse a la mar. Como le ocurrieron a los fenicios, y a la mayoría de los pueblos marineros, que buscaron en la mar un recurso de vida. La misma situación que empujó a tantos castellanos del siglo XV y XVI a embarcarse en la Flota de los galeones que iban a Indias. La mar ha sido siempre el Dorado donde buscar lo que la tierra no te dá. Esto de irse por placer a navegar, por el puro deseo de pegarse trompicones en la mar en un barquito de vela, eso, es tan nuevo como lo es la situación de “nuevos ricos” que vivimos, no más que el riesgo que tanto anhelan las sociedades opulentas como la nuestra del Primer Mundo. El hombre de mar trabaja en un oficio duro, en un “negocio desesperado y espantoso”, como se decía entonces por los cronistas de Indias. La mar no se puede entender sino es por un deseo de mejorar tu vida. Y quizás por ello, coincida con el periodista que hablaba yo al principio, que la crisis económica influye mucho en la afluencia de españoles al mundo del trabajo marítimo internacional. De hecho en épocas de bonanza económica en Galicia había que traer mano de obra extranjera para las propias flotas locales, que ahora vuelven a quedar desplazados por los trabajadores de casa. Siempre el cabo falta por lo más débil, en esto nada cambia a lo largo de la Historia.
Artículo publicado hoy en DIARIO DE CÁDIZ.

4 comentarios:
"Cuando se acabe la miseria"
Siempre habrá alguien dispuesto a delinquir. No todo el mundo roba por necesidades "básicas".
No creo que Maddof haya sufrido miseria ninguna...
"miseria alguna"
Me gusta (de verdad) este relato.Pero los rescates (como el de Playa de Baquio) se pagan (y se cobran) vía la City de Londres... La banca global hace negocio con todo... si la dejan, claro.
Meses, meses y meses fuera de casa (como tú bien sabes), fuera de la tierra, fuera del terruño gallego donde las mujeres cuidan de los hijos a los que sus padres solo veían dos o tres veces al año. Hijos que no han visto nacer ni crecer. Mariñeiros en busca del pan no mar, mundo adiante, de puerto en puerto para luego retornar, tras los años, a un hogar que no es el suyo, a una tierra que le es ajena.
Marineros gallegos que han hecho de la mar su tierra.
Saludos.
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