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Hacía tiempo que no venía aquí, al blog, a hablar de cine, anoche vi una película del año pasado que me ha recomendado mi amigo Fernando: "La Ola" (Die Welle en alemán) es una película dramática, alemana, que te capta desde el principio, basada en el experimento de lo que se llamó la Tercera Ola. Y a su vez en la novela de Morton Rhue (1981), y por supuesto en el experimento real de un profesor de un instituto de Palo Alto (California). La Tercera Ola fue el nombre que el profesor de historia Ron Jones (el actor Rainer Wenger en la película), dio a una recreación experimental de la Alemania Nazi que él mismo dirigió con alumnos de secundaria: los convenció de que el movimiento eliminaría la democracia con un lema "fuerza mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo". Este experimento se hizo la primera semana de abril de 1967. Jones, al no poder explicar a sus alumnos por qué los ciudadanos alemanes (especialmente los no judíos) permitieron que el Partido Nazi exterminara a millones de judíos y otros llamados "indeseables", decidió mostrárselo. Jones escribe que comenzó con cosas simples, como la disciplina en el salón de clases, y que logró convertir a su clase de historia en un grupo con un gran sentido de propósito. Jones llamó al movimiento "La Tercera Ola", debido a la noción popular de que la tercera de una serie de olas en el mar es siempre la más fuerte, y afirmó que sus miembros revolucionarían al mundo. Al parecer, el experimento cobró vida propia, con alumnos de toda la escuela uniéndose a él. La clave está en la maleabilidad mental del ser humano. Esto que ocurrió en 1967 y el director alemán Dennis Gansel ha querido demostrar que hoy en día también podría darse el caso. No digo más, bueno sí, que intenten verla, os la recomiendo.
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4 comentarios:
Pero estos experimentos dan miedo,¿no?.
Si somos tan maleables cualquier iluminado puede volver a provocar una catastrofe con unas pocas personas.
Salud y felicdad
de eso se trata, de esa insoportable levedad del ser democrático ante el ser autoritario y fanático...
Algunos se ¡¡desnudan!! ante la ola y lo pierden todo, hasta la verguenza.
Ya ves no se pueden hacer experimentos a no ser en laboratorios, los trabajos de campo tienen eso....?¿?¿
Bueno, la organización es necesaria. Y la cooperación también. Unirse bajo un objetivo común, siguiendo unas pautas y respetando la voluntad mayoritaria, es el camino para salir adelante.
El problema radica cuando esta organización no es la sociedad entera, sino un grupúsculo sectario que practica la intolerancia incluso dentro de sus propias filas: "Si no estás conmigo, estás contra mí".
Pero también es un problema la raíz profundamente fundamentalista y fanática, que radica en la persecución de unos determinados objetivos idelógicos y políticos, que nada tienen que ver con las necesidades reales de la sociedad y sus individuos (en conjunto).
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