En estos días los alcaldes despachan en las celdas de la cárcel, los concejales huyen entre funcionarios, despavoridos, de los salones de algunos Ayuntamientos, otros llaman vomitivos a sus compañeros del mismo partido que pretenden ocupar de forma descarada y sin pudor asientos de sueldos muy golosos. Ante esto, digo yo, que deberíamos, como mínimo, de pensar que el sistema democrático que tenemos puede empezar a hacer agua, especialmente cuando los gobernantes no tratan de igual a igual al que entra por la puerta con un maletín, que al que coge el "su turno" para hacer cola en una ventanilla. El sistema esta profesionalizando lo que deberían de ser vocaciones públicas de servicio. Resulta irrisorio pensar en nuestros partidos de izquierdas, como se decía antiguamente, como: las vanguardias de la clase obrera... ¿...! Un blog que leo de un compañero de IU decía con relación al proceso que se vive en estos días en Madrid: Si es necesario seleccionar los candidatos ya hagamos primarias. Sin miedo, que hable la militancia. Dejemos la tenebrosa costumbre de cocinar las listas y los candidatos entre familias y contubernios. Parece mentira que nadie relacione la corrupción con el mal funcionamiento de los partidos políticos, donde lamer el culo y generar un sistema de prebendas, crea los nexos necesarios para perpetuar una vida entera con un nivel de vida, muy por encima del esfuerzo y de la valía de esos mismos cargos públicos. Y luego existen aquellos ingénuos que atacan las primarias porque piensan que lo importante es el programa cuando realmente nadie vota con un programa por delante, nadie gasta el mínimo tiempo en analizar lo que un grupo de sesudos han elaborado y que el líder jamás tendrá en cuenta más allá del gobierno diario y de los intereses que confluyan para seguir perpetuándose en el poder el que lo está y el que no lo está pretender arrebatárselo. Primarias sí, para que entre aire fresco para que hasta el último militante pueda presentarse a lo que quiera sin que le crucen la cara el resto de sus compañeros por faltar a la unanimidad que todos esperaban. Los partidos funcionan como una máquina que deja fuera cualquier tipo de disidencia o convierte en "corriente" lo que pasa en esos momentos a ser marginal. La mayor parte de la gente que ve de fuera a los partidos teme meterse en una organización que consideran distante, polémica, compleja, que en la mayor parte de los casos considera no va a ser bien recibido o que se le va a considerar como un enemigo potencial de una futura dádiva. Ahí empieza la corrupción, dejando en los partidos a los entramados de los menos capacitados pero eso sí, los más preparados para, sin escrúpulos, no temer a la vergüenza que algunos tenemos de leer la noticia de que un alcalde SOCIALISTA ha sido detenido por ladrón. Me duele y muchos que murieron por esas ideas estarán en sus tumbas corroídos por la pena.

4 comentarios:
"En estos días los alcaldes despachan en las celdas de la cárcel, los concejales huyen entre funcionarios, despavoridos...."
Esta introducción resulte bastante exagerada aún sabiendo que no están imputados todos los que son merecedores de ello. ¿Los partido políticos están ajenos a estas prácticas delictivas?, ¿Las ignoran? Seguro que conociéndolas prefieren garantizarse un buen resultado electoral a poner en riesgo una alcaldía segura. ¿Por qué pactan acaldías y gobiernos provinciales o regionales con políticos sospechosos?
Las primarias siempre, por simple funcionamiento democrático pero su establecimiento no nos privaría de políticos corruptos. Si son capaces de ganar unas elecciones municipales, cómo no van a sacar adelante unas primarias.
Mal síntoma de nuestra política si llevas tres post con el título "Corrupción y política". ¿Van de la mano la una de la otra? ¿Nos hemos acostumbrado y admitimos su unión como pareja de hecho? ¿Es común a nuestro carácter latino o es común al poder?
Saludos.
Paco,
El problema siempre es el mismo amagar y no dar. Las medias tintas. El hablar con la boca cerrada.
Las primarias, a mi juicio, nada resuelve. Nada resuleve porque en las asmbleas el voto siempre es cautivo. Además no olvidemos esta también las comisiones de listas.
Es el sistema en su conjunto el que hace aguas.
Luego están los que pueden cambiar las cosas, sus intentos son tímidos, leves, "políticos", creen que si no fueran "políticos" podrían ofender y de ese modo comprometer su propio futuro.
Adelanto unos requerimientos que considero básicos:
Por último, la democracia tiene un coste, los partidos deben de tener un esquema de financiación adecuado, sujeto a criterios universales, conocidos y constatables. En bastantes casos de corrupción conviven el beneficio particular, con la dádiva para el partido. El partido, en algunos casos, lo suele conocer y calla, y de ese mutuo silencio acaban beneficiándose todos.
Una reforma de la ley de partidos políticos debería de establecer para los partidos democráticos lo que estos aspiran para la sociedad. Los partidos no pueden ser exportadores de una democracia que ellos restringen en su seno.
Todos los partidos operan en el sentido de una creciente oligarquización. Principios tan antiguos como los formulados por Alexis de Tocqueville sobre determinadas derivas autoritarias en el seno de las sociedades democráticas siguen vigentes. Habría que corregir aspectos como la acumulación de cargos, tanto internos como externos, abordar la limitación de mandatos no solo representativos, sino orgánicos, y habría que acabar con determinadas formas de perpetuación, que al socaire de una pretendida renovación, rejuvenecimiento y paridad, lo que en realidad consigue es la perpetuación de los de siempre y la comodidad añadida que significa el rodearse de una corte, de un órgano colegial, totalmente nueva, inexperta, acrítica y servicial.
Como siempre he abusado del espacio.
Saludos,
@ Miguel: Mi opinión es que las primarias son necesarias para la regeneración de la política, y las listas abiertas, y la progresiva desprofesionalización, y la reducción de los tiempos en los cargos, y... muchas cosas. Evidentemente no es sólo las primarias es mucho más, pero puestos a elegir digo SÍ a las primarias.
Publicar un comentario en la entrada